La ciudad de Esna es de visita obligatoria, para todo aquel que ande encantado con esas maravillas de la civilización egipcia. Es que allí, no solamente se toparán con el inevitable Templo de Jnum y su magnífica sala hipóstila, sino que también se encontrarán con lugares increíbles, como la esclusa del río Nilo y el mercado autóctono de Esna.

Sin duda alguna, el templo de Jnum es el sitio rey de la región. Es un santuario que estuvo antiguamente consagrado al culto de Jnum y que se comenzó durante los reinados de Thutmose III. Luego los ptolemaicos y los romanos se encargaron de ampliarlo, para que se vea más maravilloso aún.

Dentro de sus construcciones, destaca la sala hipóstila, la única conservada por completo. Ésta se comenzó a construir durante el mandato de Tiberio y cuenta con una decoración de época sorprendente, a su vez, las columnas que pueblan el sitio, terminan por hacerlo fabuloso. Además, hay textos dedicados Jnum, calendarios de fiestas y hasta cuestiones relacionadas con los signos del zodíaco.

También es obligado el hecho de visitar la esclusa del río Nilo que se enclavada en Esna. Situada junto a la ciudad, es paso necesario para salvar un desnivel de unos diez metros, siendo parada obligatoria para todos los cruceros que navegan por el río. Sin duda alguna, uno de esos lugares sagrados, que debes conocer en algún momento de tu vida.